Copas de vino y botellas

Son numerosos los países que fabrican copas especiales para cada tipo de vino, los fabricados por la casa austríaca Riedel, que han llegado a realizar más de una treintena de copas diferentes, se consideran un prototipo universal.

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Última actualización: noviembre 16, 2018 12:20 PM

Las copas deben ser de vidrio, fino y transparente, de capacidad suficiente como para ver de forma nítida el color, poder oler el vino sin dificultad y saborearlo correctamente.

Que debes saber de una copa para vino

Su diámetro debe ser al menos de unos 6 cm para introducir la nariz y oler el vino. La ideal sería la de forma redondeada, tipo “bombilla”, ligeramente alargada y con un borde ligeramente cerrado para contener los aromas. No hay que llenarla nunca más de su mitad. Mejor por debajo de esa línea. El fuste o la caña de la copa deberá ser los suficientemente largo para cogerlo con comodidad y no tocar la bombilla con las manos para no calentar el vino ni ensuciar de grasa la copa, algo que no queda muy agradable a la vista.

Las copas se colocan sobre el mantel de izquierda a derecha y por orden de tamaño, siendo las más grandes para el vino tinto y las más copas pequeñas para el vino blanco. Al estar éste fresco, no debe calentarse y por lo tanto la cantidad es menor, aunque más seguida.

Todas las copas, generalmente deben cumplir con tres principios básicos y uniformes, como son: una base o pie lo suficientemente amplio en proporción a la bombilla de la copa para que cuente con un correcto punto de apoyo; un tallo (que es la parte que une la base con el cáliz) de un largo acorde a la copa, para poder asirla sin necesidad de tocar la parte que contiene el vino que le transmite el calor corporal; y por último un cáliz con formando una especie de “tulipán”, que tengan sus bordes superiores ligeramente cerrados, para contener los aromas.

Las copas de vino blanco son más pequeñas que las de vino tinto por tres motivos:

El primero es la temperatura, como son vinos que se sirven fríos es necesario que la temperatura no se disipe en poco tiempo.

El segundo son los aromas afrutados y florales, que siendo los de mayor presencia en el vino blanco, tienen un peso molecular menor y no necesita tanto espacio en la copa para olerse.

El tercer motivo, es que al ser la abertura de la copa más angosta, nos obliga a inclinar ligeramente la cabeza hacia atrás, para dirigir el vino hacia media lengua, donde se encuentran la mayoría de papilas gustativas de la acidez, una de las principales características de los vinos blancos.

Las copas de vino tinto suelen ser la de mayor envergadura, debido a dos factores. El primero: permitir la oxigenación del vino para que se evaporen sus moléculas oloríficas, puesto que en este caso se encuentran moléculas de bajo peso molecular (flores y frutos), de mediano peso (minerales y terrosos), y de alto peso (bouquet complejo), que necesitan mayor superficie de contacto del líquido con el aire y además una cámara donde concentrarse.

Esta aireación permite que el vino se vaya suavizando.

Las botellas de vino y sus tipos

“Por ellas. Por las más bellas. Por las de cuello alto. Por las de culo gordo. Por las que nunca engañan. Por las que nos dan sus labios desinteresadamente: ¡Las botellas!” (Dicho popular)

En la actualidad se fabrican unos doce mil millones de botellas de vidrio destinadas a envasar vino al año. No siempre fue así. En otros tiempos, la botella era considera un objeto de artesanía de apreciado valor.

El vidrio es uno de los más seguros e importantes contenedores del vino. Es el más adecuado, higiénico y moderno. Antaño el vino se almacenaba en ánforas de barro, muy frágiles y que fácilmente se oxidaba al tener bocas muy amplias, irregulares y difíciles de precintar.

Los primeros vestigios del vino en recipientes de cristal provienen de Roma en el siglo III AC., pero era un material demasiado delicado y costoso como para dedicarlo a conservar el vino y quedaba su uso casi exclusivamente para servirlo y beberlo.

Los galos enseñaron a utilizar a los romanos las barricas de madera de roble, donde guardar sus caldos. Ahí envejecían bien, mejorando su calidad y conservación.

Con el descubrimiento de la caña de soplado al vacío, se descubren los recipientes de vidrio, a orillas del Mediterráneo, por allá el 1700, y con ellas el vino en botellas. La composición de aquel vidrio era sílice, obtenida de la arena, sodio y calcio, trabajadas a altas temperaturas y hábiles técnicas artesanales de soplado y manipulación. La estanqueidad del vino en el vidrio no ocurrió hasta el siglo XVIII, y no fue hasta 1821 en Brístol cuando se empezó a fabricar las botellas en serie, de la manera que más o menos las conocemos hoy.

Actualmente la conservación del vino es exclusivamente en botellas de vidrio, con una capacidad estándar de 75 cc como medida mas frecuente y del influjo francés se ha conseguido clasificarlas nombrándolas según las zonas de cultivo, dando lugar a la siguiente tipología:

  • Botella Bordelesa: Es la utilizada con más frecuencia. Alargada y cilíndrica, y nada mas acabar el cuello achatada, normalmente de color verde oscuro aunque para contener vinos blancos se suele emplear un tono verdoso mas claro y puede ser transparente incluso en los vinos dulces. Ocupa poco y facilita su almacenamiento y transporte. Es el modelo genuino de Burdeos.
  • Botella Borgoña: Suele ser de color verde oscuro, su origen es francés y es mas fina al terminar su cuello y estilizada que la anterior. En España se comienza a emplear para envasar nuestros vinos y en Francia es la botella usada para el vino de Borgoña.
  • Botella cava y champagne: es una botella tosca y robusta que sirve para albergar vinos espumosos, ya que su característica principal es la dureza que presenta para contener la presión del gas carbónico. Normalmente, las botellas de champagne y cava de color verde oscuro son de este tipo.
  • Botella de Jerez: Es la botella clásica de Tío Pepe, estilizada, presenta un abombamiento en el cuello y un gollete en dos fases. Son de color negro o verde oscuro para albergar la delicadeza de este tipo de vinos. Es parecida a la bordolesa. Hay manzanillas y algunos vinos finos que se envasan en botellas negras de este tipo, o en botellas de tipo Oporto.
  • Botella Oporto: Es una botella estilizada, de cuello alargado y hombros poco marcados. El color de esta botella es oscuro, hecho que asegura la conservación del caldo durante mucho tiempo.
    Botella Provenzal: Es una botella similar en tamaño a la bordelesa, aunque posee un estrechamiento que facilita su manipulación a la hora de manejarla para servir.
  • Botella Normanda: Esta botella de aspecto bajito, similar a la botella de siempre del brandy , suele ser de color verde oscuro o ámbar. No es muy empleada.

Respecto a las capacidades que van desde las “benjamín” de 18 ccl., la “media botella” de 37 cl.,  la “tradicional” de  75 cl., la “Magnum” de litro y medio y pasando por otras capacidades menos usuales hasta llegar a la “Salomón” con 18 litros de capacidad.

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