Beneficios del vino

El vino tomado con moderación es el secreto de una buena salud y un buen remedio contra los infartos. Todos hemos oído hablar de los beneficios del vino para controlar el colesterol gracias al beneficioso resveratrol, una sustancia química rica en antioxidantes que evita los coágulos sanguíneos.

No descubrimos nada nuevo cuando de todos es sabido que el vino bebido moderadamente, no sólo es bueno, sino tiene beneficio para la salud. La moderación fue una de las virtudes más importantes del Imperio Griego. Unos de los grandes sabios de Grecia, Cleóbulo de Lindos y Solón de Atenas, dijeron respectivamente: “La moderación es la mejor” , “Nada en exceso” Otro de los 7 sabios, Hipócrates, afirmó que el vino era una medicina que curaba el tétanos, el cólera negro, la gota de los pies y otras dolencias.

Los beneficios del vino en la historia

Los romanos también conocían el beneficio del vino. Fue Plinio el Viejo quien dijo: “El vino es por sí solo un remedio. Nutre de fuerza la sangre del hombre, alegra el estómago, adormece las penas y las preocupaciones”. El Apóstol San Pablo, en una de sus epístolas, recomendó a Timoteo tomar vino para sus problemas digestivos “No bebas solamente agua, sino mezclada con un poco de vino, para el mal de estómago y tus frecuentes enfermedades”.

El escritor del Siglo de Oro Francisco de Quevedo aseguraba: “¿Hay algo mejor que el vino?” La genialidad del poeta le llevó a escribir sobre los placeres y las virtudes de los vinos, sobre todo, los vinos de la región de Toro.

No solamente lo consideraba parte de su dieta sino que estaba convencido de que: “aumenta la fuerza muscular, exalta el sentido genético, estimula el sistema nervioso y psíquico, te empuja a la benevolencia, rinde fácil a la elocuencia,  predispone al perdón y al heroísmo, exalta la fantasía, da lucidez a la memoria, aumenta la alegría, alivia dolores, destruye la melancolía, ayuda a conciliar el sueño, ayuda a la convalecencia y da aquel sentido de euforia, por donde la vida transcurre leve, suave y tranquilamente”.

En esa época, los taberneros no gozaban mucho de la simpatía de Quevedo. Solían aguar el vino y de hecho, la justicia perseguía a los que adulteraban el vino.

Los vinos medicinales en España

La farmacéutica española recomendó hasta hace muy poco, vinos blancos secos y vinos de Jerez y Málaga, de alta graduación donde se disuelven varias drogas para  maceren y se cuezan con hierbas aromáticas y realizar funciones terapéuticas. Así, el ajenjo, la canela, el enebro, el hinojo, el romero, tomillo, y otras hierbas, eran añadidas en proporciones al vino tinto o vino blanco y macerado durante varios días, realizan funciones de tónico, nauseas, sedante, antiflatulento, antiespasmódico, diurético, etc.

Vinos quinados y sus propiedades

Los denominados vinos quinados, fueron muy populares en la España de los años cincuenta y los sesenta. Este tipo de bebidas vivieron un boom a finales del siglo XIX en todo el mundo, y en España a lo largo del XX se fueron afianzando. Estaban enriquecidos con quina, potenciados con alcohol y con supuestos efectos saludables. “Es medicina y es golosina”, decía el lema de Quina Santa Catalina. “Este excelente vino quinado es muy bueno para niños y mayores”, rezaba el de Kina San Clemente.

En Francia e Italia, desde hace varios siglos, se han vendido vinos prescritos por el médico y, de esta forma, los hábiles comerciantes preparaban pócimas con caldos de Jerez y otros de quina y carne, para los “enfermos” de cuerpo y alma. De las semillas de la uva, de la que se obtiene el famoso grappa italiano, se hacía tisanas que fueron utilizadas para combatir la tuberculosis pulmonar.

Los beneficios del vino en la dieta mediterránea

vino Kola Coca

El vino, junto con el “oro líquido” que es el aceite de oliva, el ajo, el tomate, los frutos secos y el pan, forman parte de la mundialmente conocida dieta mediterránea, hoy copiada en numerosos países, sobretodo, en los Estados Unidos. El vino que acompaña las comidas es la bebida habitual en la mayor parte de los países del área mediterránea, a la que frecuentemente se le añade gaseosa, frutas y refrescos en la época de verano para la célebre sangría. El vino o mejor dicho, la cultura del vino, debería no solo persistir, sino recomendarse.

No obstante, la reciente bromatología, la ciencia que estudia los alimentos, ha contribuido a demostrar la importancia del vino en la salud, comparando el consumo del vino en varios países y sus factores de riesgo de enfermedades coronarias, mucho menor en los países mediterráneos, que en los países nórdicos.

Huarte de San Juan decía que “tan perjudicial es comer sin beber, cómo beber sin comer”. De ahí el origen de las “tapas” esas rodajas de embutido servidas encima del vaso del vino, a modo de tapadera que servían para calmar tanto la sed como el hambre.

Consejos útiles de cómo servir y beber vino

  • El vino tomado con moderación es tranquilizante, anestésico y vasodilatador.
  • El vino es diurético, antialérgico y disuelve algunos cálculos biliares.
  • Tiene poder energético y ayuda a la absorción intestinal de las grasas.
  • Es activo para los huesos y previene contra los infartos.

El vino tinto, más saludable

beneficios del vino para salud coronaria

De todos los componentes del vino, los fenoles son los más importantes. Son los que se encuentran en la piel de la uva (hollejo), pepitas y raspón de la planta y le dan color, olor y sabor. Es lo que conocemos por taninos. Dado que los vinos tintos tienen más fenoles, son los mejores para la salud. El vino contiene además vitaminas y otros elementos.

La concentración y variedad de los fenoles en el vino depende de factores como el clima y la tierra. Una cosecha temprana o tardía, los procedimientos del procesamiento de la uva y el tiempo de fermentación del mosto, también influye.

Los compuestos fenólicos del vino incluyen, entre otros, a los ácidos fenólicos (cumarínico, cinámico, cafeico, gentísico, ferúlico y vanílico) y flavonoides (catequinas, quercitina y resveratrol), los que son sintetizados por una vía metabólica común a partir de la fenilalanina. Todos provienen de las uvas moradas, concretamente de su hollejo, que los producen como una forma de protección contra las altas temperaturas a que están expuestas.

El efecto de los taninos se basa en dos propiedades. La afinidad por las proteínas del plasma y el efecto antioxidante; ambas contribuyen a la antiarterioesclerosis. La arteriosclerosis y las cardiopatías coronarias han sido ligadas a un exceso de consumo de grasas saturadas y colesterol. Sin embargo, en Francia e Italia o España se consumen gran cantidad de alimentos grasos y se sufre menos de ataques coronarios que en Norteamérica o países del norte de Europa, donde no se bebe regularmente el vino.

A este fenómeno se le llama “La Paradoja Francesa” por la aparente compatibilidad de una dieta rica en grasa y factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y la baja incidencia de cardiopatías isquémicas, atribuidas al consumo del vino tinto.

¿Sigues dudando de los beneficios del vino?

Por tanto, el vino es vasodilatador, tranquiliza, es sedante, diurético, tiene cierto valor calórico, acelera la absorción intestinal de los lípidos, es antialérgico, y además, su sabor agradable te pone doblemente contento.

Para degustar el vino es necesario dos factores: Calma para elegir el vino adecuado y relajación para disfrutarlo.

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